Antes que termine marzo

 

No somos una, no somos dos

La pasión no basta, debemos mantenernos informadas

Es fascinante ver la libertad que muchas chicas tienen al expresarse en nuestros días; pertenecen a las nuevas generaciones de mujeres jóvenes, esas que son impetuosas, abiertas, libres, “aventadas”; más de lo que nosotras fuimos hace veinte, treinta años; y no porque no existiéramos algunas dispuestas a expresarnos, lo cierto es que las mujeres de 70, 60, 50 años tuvimos otro panorama con relación a la defensa de nuestros derechos y nuestra posición libertaria en sociedad.

Existimos las mujeres adultas, contemporáneas, que representamos un antes y un después en el reconocimiento de nuestros derechos, somos algo así como el eslabón perdido, porque fuimos criadas con las estructuras de mujeres muy fuertes para resistir pero también altamente reprimidas y relegadas por la sociedad de siglos y generaciones anteriores, fuimos educadas por mujeres que aprendieron que callar era parte de la condición de ser mujer, casarse para toda la vida, recibir los hijos que Dios les mandara y cargar con la cruz que les tocó vivir, para muchas no hubo opciones ni alternativas, somos hijas y nietas de esas mujeres que nos educaron para seguir su legado conformes o no, la realidad era esa. Crecimos, nos convertimos en madres, pero no todas fuimos esposas para siempre y no porque sea malo serlo, sino porque tuvimos oportunidad de decidir, algunas no creímos en el matrimonio y decidimos estudiar y no tener hijos, no quisimos ser madres y las que tuvimos hijos nos aventuramos a educar de manera diferente, solas o acompañadas de una pareja, el resultado es que hoy las nuevas generaciones cuentan con mayor oportunidad para expresarse, sentir y hacer.

Hoy podemos decir que existen mejores condiciones de vida para nosotras que años anteriores, la lucha de unas, la resistencia de otras nos ha favorecido a todas en diferentes tiempos y momentos; ciertamente nos falta mucho por conseguir, por alcanzar, y si bien las nuevas generaciones están ávidas de hacerlo, todas esas mujeres libres y empoderadas que andamos por las calles, debemos tener el cuidado de mantenernos informadas para hacer tangibles los cambios con leyes y reformas que nos lleven cada vez a mayores y mejores alternativas de vida para todas, ser reconocidas por nuestro esfuerzo, formación y dedicación de manera justa y equitativa sin importar la clase social o espacio en nuestra sociedad.

Dejar de sentir rabia por tantos abusos cometidos a nuestras hijas, amigas, hermanas, a nosotras mismas, la impotencia que nos invade colectivamente por la desigualdad, el maltrato, la falta de oportunidades y los imparables feminicidios debe acabar, nosotras somos agentes de cambio, pero debe ser desde la raíz, con estructuras y propuestas nuevas para todas y que sean establecidas dentro de un marco legal, tangible, creíble, efectivo y aplicable.

Una acción tan importante como salir a las calles masivamente no debe limitarse a manifestarnos cada año, a polemizar “porque el movimiento se está politizando o institucionalizando” no te distraigas, ya logramos unirnos y gritar juntas, muchos países de América Latina abren la consciencia de millones de mujeres que cada vez más, salimos a gritar un ¡Ya basta!, transformar la realidad requiere más que eso, es momento de ir más allá; realizar mesas de trabajo para tocar temas concretos, objetivos alcanzables y acciones contundentes como el hecho de ocupar puestos en escenarios públicos y privados, en el campo, la industria, educación, las artes y la ciencia, cuidar de nosotras y de las demás es un compromiso que debemos tomar muy en serio.

La mujer como agente de cambio se responsabiliza de sus actos y se fortalece para lograr los objetivos, ser libre pensadora congruente y no practicar un feminismo conveniente donde a veces sí y a veces no, donde deje que sigan decidiendo por ella, donde siga confundida por un empoderamiento y libertad falsa cuando en realidad está siendo manipulada, hoy requerimos de mujeres informadas, con juicio crítico y capaces de tomar decisiones importantes que afectan a su vida y las de sus congéneres, tenemos herramientas para lograrlo, pero es necesario utilizarlas, presentarte a una marcha para desaparecer al día siguiente, debe ser porque tienes elementos y fundamentos para hacerlo o no. No permitas que la inercia te lleve y te confunda, no dejes que la lucha de muchas se pierda en gritos resentidos innecesarios, hemos perdido a muchas, debemos trabajar unidas, sororas, atentas a lo que se dice, no te dejes llevar por tendencias, infórmate, es tu obligación primaria, después decide y que siga la lucha,

Ni una menos

 

Comentarios

  1. Excelente artículo, ni hablar de lo que piensan las mismas mujeres dentro de una familia, pareciera que fuimos educadas en diferentes contextos, están las que no apoyan porque “esas no son las formas”, las indiferentes, las que apoyan “a medias” y las que apenas empezamos a entender el “movimiento “ es importante el estar informadas pero es complicado ir “reeducando” a la gente…

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